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Jodiendo a los santos de yeso

21 Jul

 

 

 

Por: Julio César López.

 

 

 

Frente a mi casa vivía Román Nuncio. Román me aseguró en incontables ocasiones que su suerte dependía de los santos a quienes les rendía culto. Todas las mañanas lo veíamos salir de su casa en paños menores, con una copa repleta de jerez dulce en la mano; daba un sorbo, hacía gárgaras con el licor y lo escupía sobre la acera. Contaba que esa copa la había velado toda la noche el mismísimo San Judas Tadeo. Román era homosexual y al menos dos veces al mes se liaba a golpes con un grupo de pandilleros mal encarados que solían reunirse cada noche en la calle de los gandules. Trabajaba doce horas en un comedor industrial y los fines de semana el claxon de una camioneta advertía su presencia frente a la ventana. Román salía de casa enfundado en un vestido negro y se aproximaba meneando su cabellera artificial –rubia, por lo regular.-

Llegó un día de Matamoros, tenía treinta y cinco o treinta y seis años -no recuerdo- Desde los trece había aceptado su condición pero al momento que decidió comunicarla a su familia debió correr doblando esquinas y cruzando aceras con su padre detrás, machete en mano. Cuando el padre lo alcanzó le metió un machetazo en una pierna que le rajó el muslo arriba de la rodilla. Jadeando por la carrera el padre se dio media vuelta y lo dejó en el asfalto, desangrándose. Después de recuperarse en el hospital decidió probar suerte en otra ciudad, y llegó aquí. Tuvo varios trabajos, unas veces hizo de cargador en los mercados de verdura y otras de limpiador de fosas sépticas hasta que lo contrataron de mala gana en el comedor industrial.

Vendía cara su mala suerte al enfrentarse a los prejuicios y nunca confundió lo que sentía por dentro. Su instinto de conservación lo obligó a ser cada vez más frío y ya no confiaba en nadie más que en sus santos y solo en ellos encontraba cariño.

Su cara tenía rasgos de varón rozagante. La barba comenzaba a brotar después de dos días de afeitado, otorgándole a sus mejillas una apariencia más oscura, distinta al natural tono de su piel.

Generalmente el diminuendo agudo de su voz se deshacía cuando charlaba conmigo y hablaba con tono grave. Frente a los demás adelgazaba el tono para que no se tuviera lugar a dudas de que su femineidad estaba floreciendo. Llevaba el cabello hasta el hombro y solía polvearse la cara de vez en cuando para que la grasa que brotaba desde la frente no diera indicios de brillantez en el rostro.

 

Una noche llamó a la puerta de mi casa, dio varios golpes y esperó. Abrí la puerta. Su rostro mostraba las huellas de una reciente batalla librada en la calle de los gandules.

-Esos hijos de puta quieren sexo, creen que soy fácil o puta. Me dijo al mismo tiempo que se adentraba a la salita de mi casa.

Mientras intentaba sentarse en el sofá llevó la mano a su bolso y sacó un cigarro de marihuana. Apretándolo con índice y pulgar se lo puso en la boca, exhalando por la nariz lo encendió y me lo acercó.

-No gracias. Dije retirándole la mano.

-No seas marica. Parece que el joto eres tú y no yo.

-No me interesa lo que digas.

Nunca había fumado marihuana ni había consumido otro tipo de droga, pero me gustaban la cerveza y el tabaco. No acostumbro pecar y arrepentirme. No me gusta bailar con el diablo y con dios al mismo tiempo. Permanecía indiferente entre ambos. Para no incomodar a ninguno era más bien sumiso, de perfil bajo. Mientras más te acercas al lado oscuro se crean vicios de los que no puedes zafarte y terminas jodido sin que nadie intente siquiera ayudarte. Pero si te cargas al lado del bien por lo general caes en un hartazgo terrible que solo se evade con el cariño de la soga. El aburrimiento permanente provocado por la dulzura empalaga y enloquece. Casi siempre es preciso el equilibrio para sentir que tu corazón late. Una resaca poco severa o un optimismo moderado son mejores que todo de un golpe, es casi terapéutico… En fin.

Román se levantó del sofá y caminó directo a la radio. Regresó al sofá después de sintonizar un tonto programa de música de bandas norteñas. El tipo que cantaba tenía una voz áspera, acida, y de lo único que hablaba era del alcance que habían logrado sus posibilidades ahora que la mujer se había ido con otro. Era entretenido prestarle atención porque dabas al fin con un tipo frustrado a quien le sonrió la fortuna, sencillamente era de lo que se trataba: un golpe de suerte y todos sus seguidores estarían conduciendo Cadillac’s mientras bebían whisky y le acariciaban la rodilla a la hermosa mujer a su lado, cómplice de su sano porvenir. Imagino a quienes gustan de esa música golpeando con alegría el capó de un coche mientras la tuba resuena, creyendo que su presente es mejor que su pasado y el de muchos, contagiados por un momento de excitación, creándose una vida distinta a la que les corresponde… “Es bueno soñar, mientras no lo hagas despierto” decía mi abuela.

Al fin cesó la canción y el locutor chiflado anunció otro éxito del mismo género, insistiendo que era una gran melodía y no podía perdérmela. Quiso persuadirme a que la escuchara pero fui más rápido que él y ya me encontraba buscando un viejo cassette de Horace Silver entre los cajones de un taburete. Cuando oprimí el botón de Play el infernal aparato enredó la cinta del cassette. No me resigné a soportar las historias de Román sin música, así que comencé a sintonizar otras estaciones de radio y por fortuna di con una estación que por la madrugada ofrece buena música clásica.

Escuchando el quinto Caprice de Paganini hablamos de varios temas: del buen paso que llevaban los Indios de Cleveland en la liga mayor y ambos coincidimos que en el futbol soccer cada vez había mejores histriones. Román tiene una habilidad para expresarse que es desesperante. Cuando concluye su charla te pregunta algo de ti y solo es para poder rememorar algo que le aconteció tiempo atrás, al hablar exagera el movimiento de sus manos, casi como un director de orquesta.

Pasaron dos horas aproximadamente, moría de sueño y Román estaba bastante drogado. De pronto comenzamos a notar una luz que aclaraba las cortinas beige de la ventana. Escuchamos pasos afuera, la gente iba y venía. Vimos sombras a través de la cortina y nos levantamos al tiempo que doña Angustias gritaba:

¡Se quema la casa de Don Román!

Al escuchar el grito de la señora perdí el sueño, Román perdió la nota y ambos salimos de la casa. En efecto, la casa de Román ardía en llamas. Varios vecinos intentaban extinguir el fuego a escobazos, algunos echaban cubetadas de agua por la ventana mientras el pobre Román permanecía atónito ante aquel sofoco que sentía su casa oprimida por las llamas. Cuando todo terminó, el humo se disipó gracias a la ventilación inducida y solo quedaban el olor a madera y tela chamuscada. Román y yo fuimos los primeros en entrar a la casa y con tristeza nos recibieron los despojos de aquella morada. Mesas y sillas continuaban en su sitio pero dejaron de presumir su mejor forma, las fotografías estaban calcinadas y la ropa de Román yacía entre brazas. Por alguna extraña razón los santos se mantenían en perfecto estado, erguidos y orgullosos en una de las habitaciones que les había asignado. Solo San Columba con su semblante de irlandés hambriento daba muestras de ardor en sus “sagrados” dedos. Las ofrendas que había dejado continuaban impecables: Cigarros, laurel, hojas de menta, granos de café, jerez dulce, aguardiente de caña y licor de manzana reposaban en pequeños pedazos de madera clavados a las paredes. La escandalera atrajo a todos los vecinos quienes apremiados por la curiosidad no esperaron a que Román hiciera el recuento de los daños. Los bomberos llegaron tarde y los oficiales de policía cargaban aún con el sopor que deja la interrupción repentina del sueño. Román salió a recibirlos mientras doña Angustias entraba en la habitación de los santos. La vimos persignarse frente a las imágenes lustrosas y al notar que no habían sufrido daño alguno  gritó:

¡Es un milagro!

Román la escuchó gritar y entró a la habitación.

¡Qué milagro ni que carajos! De querer salvar lo único que tenía se habrían sacrificado- Dijo estirándole las trenzas a doña Angustias.

La señora percibió el desconsuelo en sus ojos. Román furioso la sacó a empellones de la habitación,  exclamando:

¡Ahora verán estos cabrones!

Salió a la puerta principal, tomó una de las escobas con las que habían sofocado el fuego y se adentró de nuevo en la habitación. Empleando un swing de cuarto bate le reventó la cabeza a San Alfonso de Liguori, San Judas Tadeo perdió la aureola tras un recto de derecha bien acomodado al mentón, Santa Isabel de Hungría sucumbió ante unas furiosas patadas, San Antonio de Padua quedó completamente calvo después de un cepillazo con el codo y la guadaña de la Santa Muerte perdió la punta después de un talonazo bravío.

Román se sabía solo de ahora en adelante. Aprendió a no dejar cirios encendidos al resguardo de unos ojos sin vida y a no depositar su suerte en simples imágenes de yeso. Le di alojamiento algunos días en mi casa hasta que el galán que sonaba el claxon frente a su ventana reclamó su presencia. Ahora creo que le va mucho mejor, se colocó implantes de senos y nalgas postizas y está sometido a una rigurosa terapia hormonal con estrógenos y se hace llamar “Margot.” Su suerte mejoró, después de todo.

 

*El autor nació en 1986 en Saltillo, Coahuila. Se auto-define principalmente lector y le encantan Hemingway, Miller, Faulkner, Fante, entre otros.

REFLEXIONES SOBRE EL FUTBOL

3 Jun

FutbolREFLEXIONES SOBRE EL FUTBOL

Escuché la noticia hace poco más de año y me consterné. Carlos Fuentes acababa de morir. Pocos días antes lo había observado en la TV recibiendo un reconocimiento en España. Me dolió. Buen hombre, magnífico escritor que igual pasó por muchos sufrimientos, pero que supo superarlos y crecer. Es un grato ejemplo que a mí en lo personal me gustaría seguir.

Sin embargo, también debo decir que en ocasiones un personaje como el Señor Fuentes se convirtió en una especie de estorbo. Y sí, así como he comentado en otras ocasiones respecto al potencial de tantos jóvenes que tienen que esperar tantísimos años para que se reconozcan finalmente sus aptitudes y se les aprovechen, hoy en día muchos personajes de peso acaparan espacios que no dan entrada a lo nuevo. Lógico, a una empresa editorial le resulta más redituable publicar a un famoso y por lo mismo deja en el archivo manuscritos de desconocidos capaces, originales, con gran inventiva, ávidos de triunfar y con grandes ilusiones luego de muchas calamidades. Cerca de la que era mi casa en Coyoacán, se encuentra la Escuela Nacional de Música. En ocasiones cuando hacía un alto en mi trabajo y salía a tomar un café, encontraba a muchachos ensayando con sus guitarras partituras clásicas bellísimas, interpretadas con maestría, pero luego me preguntaba ¿y qué futuro les espera? ¿El extranjero, un bar, un taxi, una estación del metro como en París?

México está tan pobre en educación y por lo mismo en cultura, entre otras cosas porque lo único que vale es el dinero a partir de lo que se antoje como algo que seguro resulte fácilmente vendible y proporcione beneficios para finalmente solo unos cuantos. Es el caso por ejemplo del futbol, las telenovelas o las estratégias de comercialización de libros. En el caso de las editoriales solo pesan obras como las de Fuentes, Vargas Llosa, García Márquez y similares. Los precios de un boleto para un partido mediócre o de un manuscrito intrascendente generalemente resultan estratosféricos por provenir en el primer caso de un revendedor o en el segundo de una librería sumisa a las arbitrariedades de quienes los sacan al mercado. Así como nuestra nación está urgida de exhibir héroes de barro porque no reconoce a personajes trascendentes; los medios, el cine, el futbol en este caso amañado y tantas cosas más, hacen que nuestra sociedad esté estancada y cada día más alejada de un obligado modernismo que nos distinga y haga sentir orgullosos y seguros en nuestro interior y frente al extranjero. Seguimos neciamente ostentándonos como herederos de culturas como la Maya, de Sor Juana, de la inspiración de tantos grandes poetas, de un Rulfo, que sé yo, pero ¿y el presente, qué…? Yo me atrevo a decir que buena parte de nuestra actualidad está significada en un espíritu futbolero porque o el acceso a los libros cuesta caro, no se impulsan otros foros y porque más alternativas de formación intelectual nos están vedadas.

¿Cómo podemos desarrollar talentos para impulsarlos si en general nuestra organización educativa está en los suelos y pisada para que termine de aplastarse por un Sindicato de Trabajadores de la Educación defendiendo a pseudomaestros sin escrúpulos e irresponsables que solo significan caos? ¿Qué atractivo a las nuevas generaciones como para de entrada ayudarles a consolidar su real vocación? Tenemos que reconocer que tantos como el señor Fuentes que ya se fue dejaron espacios, pero los mismos estarán vacíos en razón de que nuestro sistema no eleva a nuevos que los ocupen porque de pronto prefieren anestesiar sus frustraciones entre otras cosas invitándolos a ocupar lugares en los estadios de Los Pumas, El Azteca, Cruz Azul y otros en el resto del país.

Murió Carlos Fuentes. Dejó una herencia literaria que a muchos entusiasmó y sirvió a manera de parámetro, pero ahora ¿quién realizará que existen tantos otros dignos de soporte y aliento para ensanchar nuestras sendas culturales? ¿Qué podemos esperar de México con cualquiera de quien nos gobierne si no se tiene conciencia en materia de generar inquietud por aprender más de tantos que la ostentan pero que están marginados?

Estamos en un agujero cada día más profundo y me temo que antes de que suene una guitarra, de pronto mejor se impongan las porras, las muchedumbres en el Ángel de la Independencia y los ¡vivas! a tantos jugadores que representan enormes sumas de dinero en detrimento de una plataforma que bien podría colaborar a favor de quienes algún día hagan distinguir a nuestra patria como grande.

@ap_penalosa
http://www.antoniopatriciopeñalosa.com/

DÍA GLOBAL DEL 99%: RENACIMIENTO.

1 May

En todo el mundo se celebra el primero de mayo, menos en su lugar de nacimiento: Estados Unidos, hasta que primero los inmigrantes y ahora Ocupa Wall Street hicieron recordar ese suceso de indignación.

David Brooks, corresponsal de La Jornada.

Esta semana, inmigrantes, sindicalistas, estudiantes y el movimiento Ocupa evocan a los mártires de Chicago, cuya lucha se conmemora en todo el mundo como el Día de los Trabajadores. Con banderas por la legalización de inmigrantes, el derecho a la educación y salud para todos, y en defensa de los derechos laborales, este primero de mayo se realizarán marchas y mítines en varias ciudades del país al celebrarse un día para el 99 por ciento, o sea, para los de abajo.

Que la historia sea evocada es algo extraordinario en este país que, tal vez más que cualquier otro, se distingue por su amnesia. Los inmigrantes resucitaron al primero de mayo a mediados de la década pasada, cuando millones se movilizaron ese día en demanda del respeto, la legalización y la dignidad. Con ello, desde sus diversos orígenes en decenas de puntos alrededor del mundo regresaron la memoria de esta lucha al país donde nació.

Noam Chomsky escribió recientemente que “la gente parece saber lo del primero de mayo en todas partes menos donde se originó, aquí en Estados Unidos. Eso es porque los que tienen el poder han hecho todo lo posible por borrar su significado real… Hoy hay una nueva conciencia, nutrida por la organización de Ocupa Wall Street en torno al primero de mayo, y su relevancia para la reforma y tal vez la revolución eventual”.

El origen del primero de mayo fue una huelga general nacional que estalló ese día en 1886 en Estados Unidos, con cientos de miles de trabajadores por todo el país en demanda de la jornada laboral de ocho horas. El 2 de mayo de ese año, en una fábrica en Chicago que había expulsado a sus trabajadores, la policía abrió fuego contra los obreros y en respuesta se convocó a un mitin de la indignación en la Plaza Haymarket el 4 de mayo, la cual fue pacífica hasta que provocadores generaron un ambiente tenso y alguien –hasta la fecha nadie sabe quién– arrojó una bomba que mató a varios, incluidos siete policías. Las autoridades acusaron a los líderes del movimiento, los cuales eran anarcosindicalistas. Fueron detenidos, fueron enjuiciados y ejecutados; ahora son recordados como los mártires de Chicago.

Sindicatos y movimientos sociales por todo el mundo difundieron el mensaje de esta lucha y en Estados Unidos movimientos radicales festejaron la herencia de esta rebelión, sobre todo el Partido Comunista en los años 30 y 40, hasta que el macartismo logró sofocar la memoria. En tanto, oficialmente, el llamado Día del Trabajo en Estados Unidos se marca el primer lunes de septiembre de cada año.

Por ello, que esta fecha reaparezca es una hazaña sorpresiva. “El primero de mayo será un grito de emergencia nacional en más de cien ciudades sobre las condiciones económicas en Estados Unidos… otro paso importante en el crecimiento de un movimiento de resistencia popular en la última superpotencia mundial. El primero de mayo, el movimiento Ocupa, el movimiento de derechos inmigrantes, el movimiento laboral y el movimiento estudiantil marcharán en el país y se organizarán en solidaridad por la justicia económica. Somos el 99 por ciento”, declaró Ocupa a los medios esta semana.

Douglas Schoen, director de una encuestadora reconocida que trabaja para el Partido Demócrata, afirmó recientemente que el movimiento Ocupa, aun con menos visibilidad en las calles, ha tomado control del debate político en Estados Unidos en este año electoral. Afirma que más allá de que su presencia ha generado un amplio dialogo público, los demócratas y sus aliados han hecho que la injusticia económica –el tema introducido por Ocupa– esté en el centro de su mensaje electoral. En su artículo en The Daily Beast/Newsweek, Schoen indicó que las acciones de Ocupa continúan presionando el debate formal, y que el primero de mayo se mostrará si esto continuará creciendo.No se equivoquen; el impacto de Ocupa Wall Street ya ha sido considerable y el movimiento permanece como una fuerza clara que tendrá que ser reconocida en la elección general y, muy probablemente, por el futuro visible, concluye.

Con el llamado de Ocupa, sindicatos e inmigrantes, algo nuevo brota de algo viejo. El primero de mayo, por definición, es algo que está directamente vinculado a un movimiento que buscaba, en 1886, rescatar algo básico, una medida de autodeterminación de la vida de los trabajadores. También es un momento que involucra la eterna lucha por los derechos laborales, los inmigrantes, también contra la represión y la respuesta del gran capital; o sea, todo lo que está presente hoy día. A la vez es un rescate de la larga tradición radical estadunidense, del anarquismo, el movimiento comunista, de diversos movimientos sociales, desde los de derechos civiles, antiguerra, por derechos de los gays y de la mujer, y el de los estudiantes, como el altermundista, de repente todos reconociendo a los otros bajo el lema: somos el 99 por ciento.

Tal vez no sea más que una muestra de posibilidades, tal vez es ya algo que será cooptado por este sistema brillante que logra absorber estas expresiones una y otra vez, y convertirlas en comercio (camisetas, la música, la moda, etcétera). Pero tal vez es un renacimiento. La historia no sólo es un recuerdo, sino que se vuelve parte del presente, y con ello asoma, una vez más, la posibilidad de que otro Estados Unidos es posible.

A fin de cuentas, ese futuro era el que estaban forjando los mártires de Chicago, y tal vez está por comprobarse de nuevo, este primero de mayo, que todos los que luchan por todos nunca mueren, sino renacen cada vez que se retoma esa lucha.

Moreira en Wikipedia: el agravio a los instintos

18 Mar

Estafador, mentiroso, golpeador, posible narco y ladrón. Líder de una pandilla de mafiosos que se apoderaron de las instituciones públicas en Coahuila. El ‘profesor’ Humberto cobijó durante su sexenio a la ignominia y aún así, líderes y lideresas del PRI en el Estado de Coahuila lo siguen adorando fatuos porque mucho es lo invertido por la corrupción a nombre de la camaradería.

Más allá de lo imputable, y más allá de la leyenda, Humberto Moreira es autor de un mega fraude que trasciende lo económico o material hasta que no se demuestre lo contrario. Hablar de más de 38 mil millones de pesos desfalcados a las finanzas públicas del Estado que gobernó en base a sobornos y despilfarros, es tan solo un plus contra el daño moral y mental ocasionado en contra de la conciencia ciudadana que hoy por hoy se torna ninguneada por el poder oficial de un grupúsculo de inefables alcahuetes de los cuales el patrocinador daría cuentas cortas.

La falta de certeza y de información, sin embargo, no ha tapiado los rescoldos de la decencia y existen coahuilenses dedicados a exigir y denunciar y esa es la gran premisa sobre la que descansa la construcción de un futuro menos ignominioso. La intriga intelectual a la que se orienta la dedicación de las personas empeñadas en que se castigue a la barbarie moreirista, encuentra su tamiz en el albedrío de la confabulación a priori en que los instintos se desgastan en pos de favorecer el verdadero encumbramiento de la voluntad cívica. Ante eso ningún Moreira ni cien similares más podrán hacer nunca nada: la indignación no tropieza y tampoco se suma con números vacíos.

Vivimos en un mundo en el que la violencia estructural deforma la percepción de la sociedad, la pervierte y la limita. El poder que debiera ser público beneficia solo a unos cuantos y la inmensa masa humana que habita nuestro Estado ni siquiera atina a interiorizar en su propio Ser de tal manera que ese viaje interno le llevara a la reflexión de que las cosas no son como el Gobierno y los Moreira se las han acomodado, y de que valdría la pena ser un poco más conscientes en el nombre de la dignidad que no debiera estar sometida a la palpable falta de alternativas. Se ha generado una dependencia tal, que los defensores a ultranza de las tropelías de Humberto Moreira no han sido capaces de cavilar sesgadamente en el daño a posteriori que le ocasionan a su estirpe natural, al encumbrarla en la falacia.

Es indiscutible que la biografía publicada en Wikipedia.org sobre el mencionado sujeto, es tan solo un apunte bosquejado que no se atreve a hablar con la verdad y solo sustenta lo banal de una vida curricular amorfa y sin sentido, nada loable ni heroico que mereciera ocuparse en la consulta. El cinismo y el escarnio, además, son entes susceptibles de transformaciones espaciales. Es decir, vaya una loa para el corrupto que goza de la impunidad pendenciera a su favor. El agravio cometido a los sentidos y a la conciencia ciudadana y cívica en Coahuila es hoy apenas un ligero despertar que confabula en libertad, construyendo en ciernes los materiales con los que habrá de bosquejar un futuro pertinaz y justo. Entendiendo a la Justicia también en el sentido de justeza que habrá de proporcionar las biografías a su exacta dimensión en los portales electrónicos… pero también en la memoria.

Memoria que empieza a recordar, además, viviendo los efectos de un sistema desgastado y pusilánime que pone en riesgo inclusive la vida de los ciudadanos sin temor ni preocupación, sino hasta con burla ante el terror.

La monarquía desgastada a cien días de iniciado el ‘mandato’ del sucesor de una prosapia pueril.

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